Las estéticas cinematográficas utilizan diversos recursos para lograr sensaciones o efectos determinados en el espectador. El montaje es una parte importante del proceso de realización de una película (de la duración que sea), y tiene una influencia vital en el resultado visual del producto. La acción primaria y esencial de la edición es “cortar y pegar”. Pero una decisión importante a la hora de trabajar con vídeos, es si unirás los diferentes clips por “corte” o con transiciones.
Windows Movie Maker tiene una gran biblioteca de máscaras que puedes elegir para unir los fragmentos multimedia. Con el sencillo manual que se incluye a continuación tienes la oportunidad de aprender a utilizar este recurso.
Lo primero que debes hacer es crear un nuevo proyecto en Windows Movie Maker e importar los ficheros que utilizarás.
Una vez que hayas realizado el primer corte, o el montaje crudo, dirígete a “Ver transiciones de vídeo”. El botón se encuentra en la barra de herramientas lateral del editor.
Allí tendrás todas las transiciones que Movie Maker te ofrece. Fíjate que cada una tiene un estilo particular y recuerda elegir la que más se adecue al tema y estética de tu película.
Ahora bien, si observas la línea de tiempo te darás cuenta que hay un campo predeterminado entre cada clip incluido. Ese espacio está destinado precisamente a los fundidos. Lo que debes hacer es arrastrar la transición elegida a ese recuadro.
Puedes ver el resultado en el monitor de pre-visualización de Windows Movie Maker. Si no te convence, vuelve a realizar el proceso para intentar con otro efecto.
Como habrás comprobado, es una utilidad realmente muy fácil de usar. Windows Movie Maker es el equilibrio ideal entre el profesionalismo y la sencillez.
Las siguientes capturas te ayudarán a conocer algunas transiciones y comprender las múltiples posibilidades que tienes.